jueves, 21 de mayo de 2009

El gesto fue sencillo y certero, Priscilla sacó de su muñeca la pulsera y la puso en la mía, diciendo que era para que me acompañara y me cuidara, obviamente con cuasi lágrimas en los ojos las dos y Carla A. celebrando el hecho. La cosa es que mi amiga me decía que no sabía bien la historia de la pulsera -es la vida de Jesús, pero qué significa cada cuenta, misterio- pero con los días y la pulsera puesta, empiezo a entender. Que están de moda, hay una que es tu ángel de la guarda me dice Macarena. Que es bonita no se puede negar, y pienso que de un tiempo acá siempre hay una pulsera de moda, la de los 7 poderes, las del Señor de Buen Fin de Bahía, las tiras de cuero atadas vaya a saber uno con qué fin, las que dicen que te unes a una causa, sea la lucha contra el cáncer de mamas o las que te avisan el nivel de radiación solar.
¿Los 7 poderes? me quedo pensando que en el aikido quien se compromete a practicarlo usa hakama, una especie de falda pantalón, símbolo de samurai, y que tiene 7 pliegues que representan 7 valores que se comprometen a poner en práctica en la vida: valor o valentía, caridad o humildad, honestidad o sinceridad, lealtad o fidelidad, justicia o rectitud, cortesía o civilidad y honorabilidad o dignidad. No están puestos en un orden especial, y no necesariamente son las palabras que interpretan a la perfección el japonés original. Y entremedio me cuentan las veces que el número 7 sale en la historia, asociado a cosas místicósmicas por decirlo de alguna forma: los 7 velos de Isis, los 7 Pecados Capitales y las 7 virudes de los católicos, y bueno ya, los 7 Samurais también.
La cosa es que creo de una u otra forma esa pulsera y la gente que me ha rodeado estos días ha manifestado alguno de los valores antes señalados, y mi tema es que yo tengo un problema con la materialidad, con el dejar evidencia ¿será que soy arqueóloga, ponte tú?. Porque le busqué a la pulserita en cuestión 7 partes y se las encontré, pero no la llevo porque tenga claro el significado que en este momento la sociedad le da, la llevo porque soy tan punky en ocasiones que es una forma de manifestar contrariedad...no sé si me entienden, es como ponerse un Chanel con bototos de milico (Chanel es bien punky si se mira con cuidado, a quien se le ocurrió que las mujeres debíamos usar traje pantalón, a ella pues!!!).
La pulsera para mí significa un nexo a una tribu, la de un grupo de 10 estudiantes del Liceo Nº 2 de Niñas de Valparaíso, (ocupábamos una fila entera en la sala de clases y creo que éramos insoportablemente pernas para las demás ¿se acuerdan de nuestro trabajo "psicológico" por lograr NO tener fiesta de graduación de vestido largo? y adivinen quienes se impusieron, já!), que si bien nos hemos ido perdiendo la pista, al menos las que siempre seguimos juntas llevamos ya más de 20 años de caminos juntas, de una u otra forma. Somos amigas hasta decir basta porque nos conocemos desde chicas y no hemos perdido ni la inocencia ni la picardía, ni la lealtad ni el derecho a guardar distancias, ni nuestras ideas como tampoco los sueños, que sabemos guardar secretos y decirnos brutalidades.
Porque es rico encontrarse con ellas y saber que puedes decir o hacer exactamente lo que quieres sin verguenza alguna. Por eso dejo esta nota con todo mi cariño y en su honor, a sabiendas que en la próxima junta una de ellas no se habrá enterado porque todavía no quiere superar lo de la internet, la otra se reirá y me dirá que me vino la nostalgia, otra lo encontrará lindo, lindo y la otra probablemente saldrá con un comentario que a Mafalda la deja como dulce niña. Me puedo equivocar, pero de sólo pensarlo ya me estoy riendo: habrá cerveza sobre la mesa, probablemente una chorrillana, muchos cigarros circularan, como también nuestros problemas personales, laborales, sentimentales, y la política nacional por supuesto. Y si alguna tiene una foto del liceo, que por favor me la mande, porque yo no tengo ninguna!!!

No hay comentarios: