lunes, 22 de enero de 2007

Me desconcentré, por supuesto. Las cosas siempre tienden a terminar en otra parte; como en un deja vú de pronto me encontré tomando un bus a Salamanca para trabajar por un par de días en un rescate. Antes, un año antes, ya viví lo mimos, salir corriendo de Santiago en un bus poco cómodo, llegar a la medianoche a Salamanca después de sufrir el viaje y ponerme a trabajar medio son saber qué es exactamente lo que hago ahí.
Así me ha sucedido tantas veces, tantas como no he querido que me pasen. Mi vida en el último tiempo es un caos porque las cosas se han complicado más de lo esperado, aunque se vienen complicando ya hace tanto rato que debería estar acostumbrada, pero no logro aceptar que esto debiera ser normal, tiene que haber otra opción.
Mi tesis no ha cambiado. Quizás tengo más claro que antes que es exactamente lo que debo decir en las tesis que debo escribir, tan sólo debo encontrar el punto en que pueda comenzar y la fuerza (y los recursos económicos, de antemano)para no distraerme.
POr ahora puedo decir que mi tesis es que si las cosas se comienzan a repetir como el año pasado, entonces tengo que poner más atención en los sucesos, porque de alguna parte me tiene que llegar la pista sobre lo que equivoqué antes y que puedo hacer distinto esta vez. Mi tesis es también que los pequeñuelos adquieren el vicio del poder y se creen el cuento, no los hará más sabios, sólo sentirse más seguros un rato.
Estoy agradecida del cariño demostrado en la simpleza de un saludo por algunos de los pequeñuelos, yo no soy maestra de nadie ni de nada, tan sólo voy con mi honestidad por la vida.
Y aquí voy de nuevo.